Todo empezó have ya un par de años en el taller de literatura. La profesora nos pidió que escogiésemos un ser fantástico, una especie de alter-ego. Las chicas elegía ser hadas, brujas y elfas...hasta que me tocó el turno. " Yo soy La Bestia" dije , toda bajita y con voz de pito. La carcajada fue general, pero no importa, La Bestia había nacido y aquí la tenéis:
El agua del deshielo se filtra a través de la roca. El murmullo de los ríos subterráneos se mezcla con el sueño de La Bestia.
El invierno ha acabado.
Tumbada sobre los huesos de su última cena se distingue una figura cubierta de polvo, un cuerpo inmóvil que ocupa el fondo de la caverna. Su respiración have eco en las paredes, pesada y jadeante.
Una pupila amarilla se abre en la oscuridad
El despertar es siempre la parte más difícil, desconcertante. Ha de recordarse quién es: "La Bestia" Las leyendas la aclaman como a un ser antiguo como el mundo, imperecedero, pero no son más que fantasías humanas. Ella es el instinto primigenio y por ello permanece acostada, esperando el revivir de sus sentidos.
Su vista a penas alcanza a captar los contornos de la guarida, pero el olfato le trae información mucho más importante. Huele a tierra, a minerales y a lo lejos capta un ligero aroma a hierba verde y vida que despierta. Ha llegado la hora.
Despacio se pone en pie. Por un momento las patas delanteras se doblan, entumecidas, pero poco a poco va recuperando su poder. Se eleva en toda su estatura y con un movimiento casi felino se despereza, estirando los músculos agarrotados.
Las prioridades en su mente están claras; preservarse, sobrevivir. Encontrar agua es fácil, la cueva está llena de charcos. Lame las cavidades de la roca, disfrutando de la frialdad del agua, pero también anhela el calor de las presas. Tendrá que salir a cazar. La idea le gusta tanto que empieza a salivar.
El recuerdo de la sangre la saca de su adormecimiento. Nerviosa se pasea de un lado a otro, pulverizando los huesos con las patas. Busca la salida.
La caverna se encuentra en el interior de la montaña. Asciende y sus garras chirrían contra el suelo de piedra. Su cuerpo es demasiado grande para el túnel, es como si las paredes se estrecharan a su alrededor, como si volviera a nacer, hasta que por fin La Bestia sale al acantilado. A sus pies la vida vibra.
El exterior es luminoso, exuberante y es suyo.
Ruge anunciando su regreso.
Current Mood: 
hopeful